Monedas Virtuales: ¿Cómo están reguladas en Argentina?

La primera mención de las monedas virtuales en la Argentina se encuentra en la Resolución N°300 del año 2014 de la Unidad de Información Financiera, que en su art. 2º, dio una definición de este concepto: “A los efectos de la presente resolución se entenderá por ‘monedas virtuales’ a la representación digital de valor que puede ser objeto de comercio digital y cuyas funciones son las de constituir un medio de intercambio, y/o una unidad de cuenta, y/o una reserva de valor, pero que no tienen curso legal, ni se emiten, ni se encuentran garantizadas por ningún país o jurisdicción”

¿Moneda Digital, Moneda Virtual o Activos virtuales?

El GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), organismo que lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, aclaró que descartaba el uso del término “moneda digital”, ya que generaba confusiones en su utilización, y por eso decidió adoptar la denominación de “monedas virtuales”.

Luego, el propio GAFI adopta una nueva denominación para el fenómeno en un informe más reciente. Allí refiere a los “virtual assets”, y deja de lado la denominación inicial de “virtual currencies” utilizada en el año 2014 para referirse al nuevo fenómeno del Bitcoin y similares. Por estos motivos, la forma de referirse al fenómeno puede variar de país en país, dependiendo del momento en el cual se hayan redactado los documentos, pero nosotros optamos por utilizar la última definición globalmente aceptada de “activos virtuales”.

¿Pagan impuestos los Activos virtuales?

Volviendo a la normativa de Argentina, la Ley 27.430 incorpora en la Ley del Impuesto a las ganancias a las llamadas “monedas digitales”. Vemos que la renta originada en la enajenación de monedas digitales está ahora incluida en el hecho imponible del impuesto, y se encuentra en el Inc. 4 del Art 2 de la Ley, entre otros.

Así, parte de la doctrina entiende que por la ubicación que se le asignó a las “monedas digitales” en dicha ley, el tratamiento que decidió darle el legislador a estos activos es el de los denominados “security tokens”. Estos tokens son valores representativos de otros activos, y son los usados para fondear emprendimientos o crear las denominadas “stablecoins”. Por esto se los asimila a bonos o acciones. Es decir, que no estarían haciendo referencia a los “activos virtuales” como el Bitcoin.

Por otro lado, los “utility tokens”, son aquellas unidades de activos virtuales que tienen valor, poseen una utilidad intrínseca y son intercambiadas por bienes y servicios en el mundo digital. Actualmente no se encuentran reguladas en ninguna norma argentina.

¿Qué opina el Banco Central de la República Argentina (BCRA) al respecto?

Prosiguiendo con el tratamiento que le dan los reguladores a la temática bajo análisis, el BCRA ha advertido sobre los riesgos de las denominadas “monedas virtuales” a través de una comunicación dirigida al público en general en el año 2014. Recientemente en algunos Informes de Estabilidad Financiera de 2018 y 2019 mencionó la creciente preocupación en los denominados “Criptoactivos” y en las “Stablecoins”. Sobre las últimas, el informe del 2019 sostiene: “Si bien no existe una definición comúnmente aceptada de una stablecoin, habitualmente se la caracteriza como un tipo de criptoactivo de origen privado, diseñado para mantener un valor estable en relación con otro activo, normalmente una moneda fiduciaria, una mercancía (como una materia prima) o una canasta de activos”. El BCRA deja entrever su gran preocupación por este tipo de activos.

De esta forma, podemos afirmar que no hay regulación específica del nuevo fenómeno de los “activos virtuales” en Argentina, y que los propios reguladores no acuerdan una denominación común para referirse a los mismos, por lo que habrá que seguir la evolución normativa y ver que tratamiento se le da al fenómeno en el país.

Naturaleza jurídica de los activos virtuales

Más allá del encuadre jurídico realizado por los organismos reguladores citados, intentaremos realizar un breve acercamiento a la naturaleza jurídica de los activos virtuales en la Argentina.

Podemos comenzar por asegurar que no califican como una “cosa mueble”. La norma de fondo que define esta cuestión es el Código Civil y Comercial, que en el art. 16 señala que las cosas son “los bienes materiales”, que junto a los objetos inmateriales susceptibles de valor constituyen los llamados “bienes”.

Los activos virtuales carecen de corporeidad por lo que no corresponde su calificación como “cosa”. Estamos en presencia, de un bien intangible o inmaterial, susceptible de valor, y como tal integra el patrimonio de las personas que revistan el carácter de titulares de los mismos, en línea con la definición como representación digital que se menciona en la ya citada resolución de la UIF del 2014.

Ahora bien, cuando se realiza una transacción de activos virtuales de utilidad no hay una transmisión de una cosa, sino mas bien una cesión de un derecho que se tiene sobre estos activos. Al enajenarse un “utility token”, como puede ser el Bitcoin, no se realiza una prestación de servicio, ni una venta de una cosa sobre la cual se tenga un dominio pleno. Tampoco es posible para el titular del token destruirlo, o modificarlo. Podemos decir entonces que lo único que podemos hacer con un token de utilidad es ceder un derecho que tenemos sobre el mismo, no físicamente, sino mediante su registración a nombre de otra billetera virtual o wallet.

Activos Virtuales: ¿Cesión de derechos o venta de un bien?

Los activos virtuales se nos presentan como bienes intangibles, que no se poseen, sino que se registran en una base de datos inmutable, y sólo permiten que los titulares del derecho de cesión sobre los mismos negocien su posición y facultad de controlar la posterior cesión del registro en la base de datos distribuida (blockchain).

En la comercialización de activos virtuales de utilidad (utility tokens) encontraremos una sucesión de sustituciones en un contrato conformado por la red de nodos que conforman el sistema del activo virtual. Esto incluye las reglas de la cadena de bloques y su mecanismo de consenso.

Podemos concluir, entonces, que la compraventa de activos virtuales de utilidad es, en realidad, una cesión de derechos sobre un registro informático en una base de datos distribuida (Blockchain). Este registro no tiene valor intrínseco, sino que se lo valoriza teniendo en cuenta la demanda que existe de él, y el arbitraje de precios de compra y venta de estos derechos.

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